La TAE y varias “trampillas”comerciales más en los productos financieros

Cuando las personas acuden al banco y ‘compran’ un producto, hasta llegar al ‘firme aquí’, empiezan a pasar las infinitas páginas del contrato en el que aparecen conceptos como interés nominal, interés técnico, tasa efectiva anual, interés técnico,TAE..

Pues bien, en este artículo intentaré marcar algunas pautas básicas para que seamos conscientes de lo que realmente firmamos cuando contratamos un depósito de plazo fijo o lo que pagaremos realmente por un préstamo.

En primer lugar, hablaremos de la TAE o Tasa Anual Equivalente (TAE). Se trata de un concepto que introdujo el Banco de España para que los usuarios pudiésemos comparar los productos bancarios con diferentes vencimientos, comisiones, abonos de intereses, etc. Una especie de ‘igualador’ de ofertas. Hay que saber que la TAE no es lo mismo que el TIN o Tipo de Interés Nominal, siendo este último el interés que cobramos/pagamos en un vencimiento definido sin incluir las comisiones.

Veamos un ejemplo para valorar cómo afecta el tipo de vencimiento en una inversión. A un ahorrador le dan dos opciones: un depósito a 12 meses al 2% de interés nominal y otro al 1,25% nominal a 6 meses.¿Qué opción es mejor? Pues bien, si sólo nos fijamos en el tipo de interés nominal diríamos a bote pronto que es mejor un 2% que un 1,25%, pero estaríamos equivocándonos. Y es que la inversión a 6 meses la deberíamos reinvertir otros 6 meses más para que fuera la mejor opción. Vemos entonces que convirtiendo ambas opciones en anuales, mientras la primera opción nos da un 2% a 12 meses, la segunda opción abona un 2,50% (1,25%x2 semestres). Pues bien, esto es exactamente lo que hace la TAE: convertir en comparables inversiones de diferentes condiciones y tiempo.

Pongamos ahora otro ejemplo que afecte a las inversiones/préstamos como.. en qué momento cobro/pago los intereses. Imaginemos 2 opciones de inversión a 12 meses y con el mismo tipo de interés del 2%. En la primera opción se cobra el mismo día que firmas (cobro anticipado) y la segunda opción paga al final del plazo (pago a vencimiento). ¿Cuál firmamos? A pesar de que hablamos del mismo tiempo y tipo de interés, la primera opción tiene una TAE mejor. ¿Por qué? Pues porque siempre es mejor cobrar los intereses con antelación ya que nos permitirá volver a invertir los beneficios y obtener de esta manera intereses de los intereses.

Acabemos los ejemplos con este último sobre cómo afectan las comisiones. Estamos pidiendo un préstamo y nos ofrecen dos opciones: la primera, con un interés al 0% y una comisión de apertura del 4% y, la segunda, con un interés del 3,50% sin comisión de apertura. La TAE nos indica que pese a que la primera opción tiene un interés inferior, al tener comisión de apertura, es mejor la segunda opción.

Vistos varios ejemplos sobre cómo afectan las diferentes variables de un contrato y ver que no sólo debemos mirar que tipo de interés cobramos/pagamos, daré ahora una serie de reglas básicas que nos permitirán identificar productos “engañosos”.

Las llamaré.. “Las 7 sencillas reglas para que no nos tomen el pelo”:

1. Cuidado con los intereses altos a plazos muy cortos, ya que tienen TAEs elevadas que realmente nos van a pagar poco. Por ejemplo, un depósito a 1 mes al 6% TAE se traduce en un interés nominal del 0.5%. Es verdad que la TAE es ‘atractiva’ a simple vista pero sólo nos lo ‘regalan’ por un mes. Moraleja: mira el interés nominal.

2. Ojo con los interés altos a plazos de más de 12 meses, pues ocultan una TAE más baja que el de mercado ocultado tras un tipo de interés nominal elevado.Por ejemplo, un depósito a 24 meses al 6% de interés nominal es un TAE real del 3%. Cómo norma general: en plazos de mas de 12 meses… mira la TAE.

3. Los intereses a cobrar cuanto antes mejor: a mismo tipo de interés nominal, la TAE será mejor cuanto antes se cobre. Siempre es preferible cobrar los intereses al firmar que a vencimiento y así sacar partido del beneficio (siempre habiendo comparado antes que cobraré lo mismo al inicio que a vencimiento).

4. Los intereses a pagar cuanto más tarde mejor: a mismo tipo de interés nominal, la TAE es mejor cuanto más tarde pague. Preferiré pagar un crédito cuando venza que empezar a pagar desde el momento de la firma.

5. Desconfía de los préstamos a interés 0%, ya que la gran mayoría de las veces integran comisiones o seguros obligatorios que hacen que el interés real-final que pagamos sea mayor. La mejor opción es mirar la TAE en este tipo de productos.

6. Observa desde la valla el tipo de interés técnico que se suele utilizar en productos de ahorro de aseguradoras. Se trata de un tipo de interés bruto en el que se deben restar comisiones de gestión, comisiones comerciales, etc. Dándonos cuenta así de que el interés real está muy muy lejos del ofertado.

7. Si una oferta es llamativamente superior al resto de ofertas… ¡desconfíe! Siempre engloba algún tipo de riesgo añadido. Ante esto, y como ya he comentado en varios de mis artículos, la principal regla es “Lee todo el contrato y, si algo no se entiende, no lo firmes”

 

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El Estado del Bienestar camino a la quiebra

Ayer, a través de twitter (@assetstoni), tuve una interesante conversación respecto a una afirmación de Pablo Iglesias, líder de Podemos, en el que daba como solución al paro juvenil “reducir la jornada laboral a 35 horas semanales, así como adelantar la edad de jubilación a los 60 años”. ¿Mi respuesta? Es un bonito sueño que acabaría en auténtica pesadilla, ya que significaría la quiebra del Estado del Bienestar y un nuevo fenómeno llamado “jubilados low cost” que destacarían por tener unas pensiones miserables.

Nuestro Estado del Bienestar se basa en una sencilla regla: “los cotizantes actuales mantienen a pensionistas, sanidad, paro y formación”. Y ¿quiénes son estos cotizantes? Pues básicamente empresas, autónomos y asalariados.

Este sistema era perfecto. Teníamos una gran base de cotizantes que mantenían a un pequeño grupo de jubilados y el resto de servicios. Además de esto, una alta tasa de natalidad, una ocupación laboral alta, unas empresas productivas a pleno rendimiento  y una esperanza de vida que no superaba los 77 años , ayudaban también a garantizar el sostenimiento del sistema. En pocas palabras: una persona tipo Española se incorporaba pronto al mercado laboral, cotizaba durante un mínimo de 40 años y, luego, pasaba a ser mantenido por el sistema unos 10-15 años.

Pero, ¿qué ocurre en la actualidad? Pues que el sistema va camino a la quiebra y por varios motivos:

– Los cotizantes difícilmente conseguirán cotizar de manera continuada más de 40 años.

– El panorama empresarial con sus quiebras y suspensiones de pago no es precisamente favorable a mantener la capacidad productiva del país.

– La tasa de natalidad está en caída libre.

– La tasa de esperanza de vida se incrementa anualmente gracias a los avances médicos y la calidad de vida actual comparada con la de periodos anteriores.

– La tasa de ocupación se aleja del pleno empleo año tras año con tasas de paro que oscilan entre el 12%-26% de la población activa.

Debido a estos factores, se está originando un cocktail explosivo del que tanto economistas como políticos son plenamente conscientes pero, como se suele decir, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.

En los siguientes gráficos puede verse la evolución de las variables que hemos comentado (evolución de esperanza de vida y tasa de natalidad)

         

Pero mucho me temo que lo peor está por llegar: la pirámide de población actual se está invirtiendo, es decir, unos pocos van a tener que mantener a muchos, lo cual es totalmente inviable y llevará a la quiebra al sistema tal como lo conocemos.

Observen el siguiente gráfico:

Como podemos observar, los cotizantes que mantienen el estado se encuentran ahora entre los 35 y 45 años pero, por debajo de ellos, la base de la pirámide se está invirtiendo. El fenómeno de la inmigración había reducido una parte del problema (observar edades de 5 a 10 años), pero somos conscientes que actualmente se está produciendo el fenómeno contrario y, por tanto, quedará neutralizado.

Todos estos datos nos indican claramente que estamos dirigiéndonos de manera inexorable hacia la desaparición del Estado del Bienestar, tal como lo hoy lo entendemos, en un máximo de 20-30 años, cuando la gran masa llegue a la edad de jubilación de los 65 años. Ante esta realidad, la respuesta rápida que han dado los gobiernos ha sido la de ampliar la edad de jubilación pero… ¿Es la solución? Pues lo siento mucho, pero no. No lo es por que se basa en el supuesto de que la ocupación será plena hasta la edad de jubilación, lo cuál siendo realistas se antoja imposible.

Entonces… ¿Qué pasa con la solución que propone Pablo Iglesias sobre reducir el paro juvenil adelantando la jubilación a los 60 años y trabajar 35h? Pues lo que ocurre siempre: son palabras de un soñador que, en el caso de que se llevasen a cabo, producirían una autentica pesadilla a los ciudadanos. Si tal y como hemos visto la situación ya es suficientemente complicada, imaginen añadir unas bases de cotización más bajas (35h) junto a un volumen de jubilados que crecería más rápidamente (jubilación a los 60 años), consiguiendo así sólo acelerar el crash del Estado del Bienestar.

Por tanto, le recomendaría a Pablo Iglesias y a la formación Podemos que valoren muy bien lo que dicen, que no caigan en el diálogo fácil y en la política de slogan, y que demuestren que realmente son diferentes a “la casta”. Por ahora, están demostrando ser peor que “la casta” que tanto critican, ya que están aprovechando una situación de fuerte crisis y de desencanto con la clase política para “mentir descaradamente” al ciudadano, dando falsas soluciones que no harían más que llevarnos a una ruina peor que la actual.

Lo único que yo le pido a Pablo Iglesias y Podemos para confiar en él …. Responsabilidad y basta de falsas promesas.

SICAV Mitos y Realidades LEGALES Tramposas

La SICAV es un instrumento híbrido entre un fondo de inversión y una sociedad. Existe el mito de que sólo tributan el 1% (por cierto, en Luxemburgo al 0,01%) pero esto no es exactamente así. Lo que tributa al 1% son las ganancias generadas mientras no se movilice el capital principal, es decir, mientras no rescate mi participación inicial sólo tributo por los beneficios que me genere. En el momento es que yo rescato automáticamente tributo a la base general del ahorro (21 al 27%) como funcionaría cualquier fondo de inversión estándar.

Respecto a este tema solo tengo una pregunta: ¿Por que no se rebajan los criterios de capital y de socios para que la mayoría de los ciudadanos tuvieran acceso?.

Una vez hemos visto que las SICAV sí tributan, y no al 1% cómo se está diciendo de manera equivocada, entonces ¿Dónde está la ventaja? La ventaja, o como la llamo yo “realidad legal tramposa” ,consiste en que tributación se aplicaría a un plan de pensiones o a una SICAV.

En España, las aportaciones realizadas por empresa al plan de pensiones tienen como ventaja que tiene efecto nulo para el trabajador y para la empresa son un gasto deducible. Cuando el trabajador llega a la jubilación debe tributar, pero ¿cómo? En la fiscalidad española se integra en la base imponible general, es decir, tributa como si fuera parte del salario. Por el contrario una SICAV tributa en la base del ahorro. Esta diferencia es la clave de la “realidad legal tramposa”. Veamos ahora las tablas de tributación actual en el sistema fiscal español.

BASE IMPONIBLE GENERAL
IMPORTES TRIBUTACION
Los primeros 9.050 € 0% (exentos)
De 9.051 € a 17.360 € 24%
De 17.361 € a 32.360€ 28%
De 32.361 € a 52.360 € 37%
A partir de 52.361 € 43%

 

BASE IMPONIBLE AHORRO
IMPORTES TRIBUTACION
Los primeros 6.000 € 21%
De 6.001 € a 24.000 € 25%
Más de 24.000 € 27%

Veamos ahora el ejemplo de si realizaran las aportaciones a un producto de plan de pensiones estándar o bien a una SICAV y observemos la diferencia. Ya que los diputados suelen retirarse con pensiones importantes que superan los 52.361 € anuales y suelen crear patrimonios que le generan rentas derivadas del ahorro superiores a los 24.000 € anuales, la comparativa la realizaremos en los máximos de tributación.

Por ejemplo supongamos que un diputado debe rescatar 500.000 €.

Si lo hubiera realizado mediante un plan de pensiones tributaria en base imponible general, por tanto el 43%. Así de esta manera, aportaría al estado 215.000 €.

Si lo hubiera realizado mediante una SICAV tributaria en base imponible del ahorro, por tanto el 27%. Así de esta manera, aportaría al estado 135.000 €.

Por tanto la diferencia de aportación al estado es de 80.000 €. Lo peor es que han hecho “un plan privado con dinero publico, y no les parece suficiente, ademas buscan de que manera tributar lo mínimo por ello”.

Como bien dice el Sr Montoro este instrumento es legal, pero le hago una pregunta ¿Usted lo considera moral? Sr Montoro, los políticos han perdido la autoridad moral para pedirnos en anuncios televisivos continuos que no defraudemos cuando ustedes  “defraudan a los ciudadanos” más que nadie,eso si, “de manera legal”.

 

Fondos Garantizados ¿Tienen RIESGO?

Este artículo es en respuesta a Pablo, un lector que ha enviado su consulta al mail del blog, assets.toni@hotmail.com, y en la que pregunta si un fondo garantizado que le han ofrecido en su banco es completamente seguro. El actual entorno de tipos de interés bajos está haciendo que muchos ahorradores prefieran cambiar sus vencimientos de plazos fijos por fondos garantizados o bien por fondos de rentabilidad objetivo, que aunque parecen lo mismo, son fondos muy distintos. El motivo de dicho cambio, en muchos casos, se sustenta únicamente en que obtienen mayor tipo de interés sin asumir riesgos. Pues bien, lo siento pero..esta creencia NO es correcta. Todos conocemos el producto estrella del ahorrador Español: el plazo fijo. Su característica principal es que es un producto que se encuentra dentro del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), es decir, que aún quebrando la entidad bancaria los primeros  100.000 € por depositante están garantizados por el Estado. Además, es un producto en el que se conoce perfectamente su liquidez (disponibilidad)  y su fecha de vencimiento. Los fondos de inversión, por el contrario, no están incluidos dentro del FGD y, por tanto, en caso de quiebra de la entidad no hay garantía adicional del Estado. En este momento la pregunta que nos viene a la mente es ¿por qué entonces se llama garantizado?. La respuesta es que estos productos llevan una garantía privada, normalmente de la propia gestora o de una aseguradora externa, que asegura bien el capital o incluso un interés mínimo a un vencimiento determinado. Ahora nuestra pregunta es ¿dónde está el riesgo? Haciendo un poco de historia, recordaremos que recientemente una de las aseguradoras mayores del mundo AIG tuvo que ser rescatada por el gobierno de EEUU para evitar un colapso económico mundial. Por tanto, tener una garantía privada de una entidad solvente incrementa la seguridad del producto pero no lo hace equivalente a la seguridad que aporta el FGD a los depósitos de plazo fijo. Además, la liquidez o disponibilidad de los fondos garantizados normalmente conlleva la pérdida de la garantía de capital, de manera que el ahorrador puede perder no sólo el interés acumulado sino también parte del propio capital aportado, pues dichos rescates suelen llevar penalizaciones por reembolso de participaciones. Hablemos ahora del que últimamente es el producto estrella ofrecido por las entidades financieras: el fondo con objetivo de rentabilidad. Las aportaciones a este tipo de fondos en 2014 han crecido un 358% respecto al total del 2013. ¿En qué se diferencia del fondo garantizado? Pese a que por su denominación comercial hace que parezcan similares, no tienen nada que ver, ya que los fondos de rentabilidad objetivo no tienen garantía privada adicional. Actualmente, la tendencia del sector financiero está siendo sustituir los fondos garantizados por los fondos de rentabilidad objetivo pero… ¿Por qué motivo? Sencillo: cobrar las mismas comisiones de gestión sin tener que realizar la contratación de cobertura privada, ahorrándose así el coste y obteniendo un mayor ingreso en la contratación de estos productos. Estos fondos se denominan de “rentabilidad objetivo” por que normalmente su rentabilidad depende de un activo del que podemos estimar su evolución. Pongamos un ejemplo como Mapfre, que emite un bono de renta fija a dos años que paga el 4% al vencimiento. La gestora de fondos de una entidad bancaria podría comprar un volumen de esta emisión de bono y crear un fondo con objetivo de rentabilidad del 3,50% a 2 años (el banco ganaría un 0,50% por la “gestión”). Si todo va bien, el cliente cobrará a los dos años el 3,50% pactado, pero… Ahora imaginemos que Mapfre (emisora del bono) no pudiera hacer frente al vencimiento de dicho bono. ¿Qué pasaría entonces? Pues que el cliente asumiría el 100% del riesgo y dependería del acuerdo al que se llegara con Mapfre, pudiendo perder tanto la rentabilidad del producto como el capital invertido. En conclusión, hay diferentes tipos de fondos que pudieran parecer que no conllevan riesgo por su nombre comercial (garantizado,rentabilidad objetivo… ¡divino marketing! ), pero los fondos SIEMPRE conllevan un riesgo añadido respecto a los plazos fijos: no tienen la cobertura del estado (FGD). Por tanto, la gente debe ser consciente que si contratas un fondo de inversión siempre estarás asumiendo un riesgo mayor. Pablo, espero haberte ayudado a resolver tus dudas. A ti y a todos aquellos que alguna vez os habéis planteado también este tema. Ya sabeis que estoy aquí para resolver cualquier consulta que tengais.

LO QUE NUNCA SE HA EXPLICADO DE LAS PARTICIPACIONES PREFERENTES

Mucho se ha escrito y hablado sobre las participaciones preferentes: los riesgos desconocidos que contienen, lo complejas que realmente son, la mala comercialización que han hecho las entidades bancarias… Pero hay algo más que ocurrió y que nadie ha explicado todavía: ¿Por qué dejaron de ser liquidas?

Las Participaciones Preferentes eran un producto que en el año 2008 si un ahorrador las quería vender las tenía  disponible en 24-48h. Esta situación fue cambiando de manera continua hasta que llegando al año 2013 dejaron de tener liquidez, lo que provocó que tuvieran que asumir los propios ahorradores fuertes pérdidas (quitas) para hacerlas liquidas a la vez que ayudaban con sus pérdidas a recapitalizar a las entidades bancarias. Pero vayamos por partes.

Todos conocemos el producto estrella del ahorrador Español: el plazo fijo. Su característica principal es que es un producto que se encuentra dentro del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), es decir, que aún quebrando la entidad bancaria los primeros  100.000 € por depositante están garantizados por el estado. Además, es un producto en el que se conoce perfectamente su liquidez (disponibilidad)  y su fecha de vencimiento.

Ahora bien, ¿qué es una participación preferente? Es un producto que se posiciona en “el orden de prelación”  justo después de los accionistas y que obtiene liquidez a través de “mercado secundario”. Valoremos estos dos conceptos de ¨prelación¨y ¨mercado secundario¨. ¿Qué es el orden de prelación? Muy sencillo: es el orden en el que se asumen pérdidas cuando una empresa quiebra, es decir, que en este caso los ahorradores estaban comprando un producto en el que si la entidad quebrase asumían el riesgo de perder su capital. El cuanto al segundo concepto sobre obtener liquidez a través del mercado secundario viene a ser que para que yo, como ahorrador, pueda vender esa participación ha de haber alguien que me la compre. Por tanto, se desconoce cuánto tiempo tardaré en poder en venderlo.

Una vez hablado de los temas de liquidez y riesgo, si pensamos en el triángulo económico principal que mide por que un ahorrador pone su dinero en un sitio u otro, ¿qué nos falta? La relación lógica para cualquier ahorrador es: qué riesgo asumo, a cuánto tiempo (disponibilidad) y qué rentabilidad (interés) voy a obtener. Lógicamente, a mayor riesgo-tiempo, mayor rentabilidad voy a pedir a mi inversión. Pues es esta sencilla regla el origen del problema de las preferentes.

Me explico, nos encontramos en los años 2009-2010 y los tipos de interés de los depósitos bajan al 1,75-2,25% TAE. Al mismo tiempo, los mercados internacionales ya no confían en España ni en sus bancos. Y en esas, los grandes bancos (esos que dan clases de lo serios que son respecto a pequeños y cajas) tienen vencimientos de créditos internacionales multimillonarios y los inversores desconfiados no los renuevan. Con este panorama, los grandes bancos inician la llamada “guerra de pasivo” subiendo los tipos de depósitos al 4% (pese a que les provocaba pérdidas) para cubrir sus necesidades de liquidez y lo consiguieron. Lo consiguieron pero… ¿A costa  de qué? Pues de hacer “un agujero” a otras entidades que, automáticamente, entraron en la misma dinámica de acción llevando los tipos de interés por encima del 4,50% TAE.

El efecto más evidente para los bancos fue que sus resultados empresariales rápidamente se vieron afectados negativamente, pues los intereses de los créditos se movían entonces entre 2,00 y 3,50% y los de los depósitos entre 4,00 y 5,50%. Es decir, margen negativo. Los ahorradores por su parte veían como sus intereses subían pero, paralelamente, empezaba a producirse así un daño colateral que provocaría el gran problema: las participaciones preferentes, normalmente relacionadas con el Euríbor (en esas estaban pagando entre el 2,50-3,00%) ya no eran “atractivas”.

El daño estaba hecho. Nadie quería un producto con riesgo, baja liquidez y que pagaba menos interés frente a los Depósitos sin riesgo, con total disponibilidad y que pagaba más interés. Esta situación se fue alargando en el tiempo por lo que el mercado secundario estaba totalmente colapsado con órdenes de venta de más de 1 año de antigüedad y por tanto ya se observaba que estos productos ya no tenían ningún tipo de liquidez a lo que se sumaba, para empeorar la situación, que no tenían vencimiento.

Junto a esto la situación económica empeoraba, los impagos de créditos crecían, los márgenes financieros de las entidades bancarias estaban en constante hundimiento y finalmente llegó el día que se decidió por ley en pleno rescate bancario cuánta pérdida debían asumir los ahorradores, como siempre víctimas de una situación que no habían creado.

Para acabar un consejo final que les evitará muchos problemas en el futuro. Los bancos no son nuestros amigos, tampoco nuestros enemigos. Los bancos son empresas que  prestan servicios con el único fin de ganar dinero. Por tanto, siempre lee antes de firmar y si hay algo que no entiendes, aunque nos lo estén aconsejando como estupendo y maravilloso… ¡¡No Firmes!!

Las Medidas del BCE ¿Llegarán a la economia real? (II)

En esta segunda parte del artículo, desgranaremos una a una las medidas tomadas por el BCE, su significado y qué impacto tendrán en la economía real.

La primera medida anunciada es la bajada de tipos de interés oficial (Euríbor) del 0,25% al 0,10%. Ésta, tendrá un efecto poco relevante en la economía real con la que simplemente los ahorradores verán cómo los tipos de interés de los depósitos bancarios bajarán y cómo las hipotecas se reducirán, pero de manera muy poco significativa (por cada 200.000 € representaría una ahorro de 120 euros anuales). Por tanto, esta primera medida es más ‘de cara a la galería’ que realmente de amplia efectividad.

La segunda ha sido conceder una barra libre a la banca (LTRO) de  400.000 millones €  para dar crédito exclusivamente a Pymes, sin  poder destinarse a dar créditos hipotecarios ni comprar deuda pública de los estados. Esta actuación sí puede tener cierta efectividad ya que obliga a las entidades bancarias a que este crédito llegue a la economía real a través de esas Pymes.

Hasta ahora el problema era que las entidades aprovechaban estas subastas de liquidez para invertirlas en deuda pública de los estados: sin riesgo obtenían una buena rentabilidad y toda esa liquidez no llegaba a la economía real. Así, se iba alimentando un círculo vicioso en el que los bancos obtenían dinero casi ‘gratis’ y financiaban a los estados obteniendo una gran rentabilidad sin apenas riesgo. Así pues, ¿por qué arriesgarse a dar crédito a una empresa o particular? Sólo veo un único ‘pero’ a esta medida: su escasa cuantía y el cómo se controlará de manera efectiva el uso adecuado de los fondos.

La tercera de las medidas es reducir la facilidad de tipos pasando a ser negativa del 0% al -0,10%. Y ¿qué es la facilidad de tipos? Así como nosotros guardamos nuestros ahorros en los bancos, los bancos guardan sus “ahorros” (reservas, liquidez) en el Banco central Europeo (BCE). Con esta nueva pauta, los bancos ahora deberán pagar por mantener reservas (dinero ocioso) en el banco central europeo.

Actualmente, los bancos españoles tienen 1.959 millones de euros y los europeos 27.735 millones €. Con esta medida se busca movilizar a los bancos para que utilicen sus reservas para dar crédito. Así pues, al igual que como ocurre en la primera medida, esta es más estética que real ya que la gran movilización se produjo cuando la facilidad de tipos pasó a interés 0%, reduciendo un 80% los saldos que mantenían los bancos depositados en el BCE.

Por último, y para mi, la más importante de las medidas, será la compra de 1 billón euros de titulaciones de activos de renta fija “transparentes”. Es realmente la más compleja de llevar a cabo, pero el BCE ya ha iniciado los mandatos para realizar compras de deuda de los estados europeos y deuda privada de máxima calificación.

También en mi opinión, es posiblemente la medida más eficaz. ¿Por qué? En primer lugar porque el volumen de 1 billón de euros es importante y, en segundo lugar, porque el origen de la inversión corresponde a incrementar la masa monetaria (el BCE le da a la maquinita de hacer dinero), lo que debería depreciar el euro respecto al resto de divisas. Así se incrementará la competitividad aumentando el nivel de las exportaciones y, sobretodo, por la bajada aún más de las primas de riesgo y el tipo de interés de la deuda pública de los países europeos. Se busca provocar que los inversores mundiales busquen rentabilidad en otras inversiones, haciendo llegar de manera directa o indirecta el dinero a la economía real.

En conclusión, para terminar, parece que el BCE por fin ha decidido tomar las riendas de la crisis y, esta vez ¡parece que va en serio!. Incluso el representante de Alemania, habitualmente crítico con estas medidas expansivas, ha mostrado su unanimidad a las medidas emprendidas.

Si todo sigue adelante, veremos a las bolsas ir hacia arriba y a las economías reales crecer por encima de las previsiones. Así, finalmente los ciudadanos de a pie empezaremos a ver los famosos “brotes verdes florecer” y el inicio de un nuevo ciclo expansivo económico. Eso sí, no debemos de dejar de controlar esas sombras que aparecen  el camino como es la explosión de la burbuja de algunos emergentes (por ejemplo Brasil) que provocarán algún que otro momento de tensión y nerviosismo en los mercados y algo de ralentización en algunos momentos puntuales del ciclo positivo que entramos.

Las medidas del BCE ¿Llegarán a la economía real? (I)

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), decidió sacar la artillería pesada para intentar hacer desaparecer el fantasma de la deflación, devaluar el euro e incrementar el ritmo de recuperación económica, superando así las previsiones de los analistas.

Esas medidas son:

– Bajada de tipos de interés oficial (Euríbor)  del 0,25% al 0,10%.

– Barra libre a la banca (LTRO) de  400.000 millones €  para dar crédito exclusivamente a Pymes sin  poder destinarse a dar créditos hipotecarios ni comprar deuda publica de los estados.

– La facilidad de tipos pasa a ser negativa del 0% al -0,10%: los bancos deberán pagar por mantener reservas (dinero ocioso) en el banco central europeo. Actualmente, los bancos españoles tienen 1.959 millones de euros y los europeos 27.735 millones €.

– La compra de 1 billón euros de titulaciones y activos renta fija “transparentes”. Esta medida es la más compleja de llevar a cabo, pero el BCE ya ha iniciado los mandatos para realizar compras de deuda de los estados europeos y deuda privada de máxima calificación.

Antes de hablar de si serán adecuadas o no y su efecto sobre la economía real, me gustaría primero valorar el tiempo que han tardado en llegar. Haciendo un símil médico, si cuando hace dos años que se agravaba la enfermedad de la “crisis” ya se hubieran recetado estos medicamentos (medidas BCE), seguramente podría haberse recuperado el enfermo (economías como España, Portugal, Italia, …), pero cuando el enfermo está moribundo podría ser que darle los medicamentos ya fuera tarde.

Volviendo a lo que nos ocupa, la economía: si en los últimos dos años han caído mas de un 50% del sector industrial y del comercio de España y ahora se empieza a facilitar el crédito… ¿A qué empresa se lo doy? ¿No hubiera sido mejor haberlo facilitado hace dos años y así haber evitado que muchas de estas empresas no se vieran obligadas a cerrar?

Y es que el problema real se traduce en un  Banco Central Europeo que tiene cómo principal objetivo controlar la inflación y, por tanto, mientras los precios se mantengan controlados lo que ocurra con el resto de variables como el aumento del paro, el crecimiento económico… no son prioritarios al contrario de lo que ocurre con la Reserva Federal en EEUU.

Antes de terminar este primer artículo sobre las medidas tomadas por el BCE, comentar otra pregunta que me planteo: ¿por qué esta obsesión por controlar la inflación?. Los teóricos dirían que tiene que  ver con que una inflación descontrolada provoca que una economía sea menos competitiva y no pueda exportar. Mi opinión es algo diferente… Esta obsesión tiene historia y viene de que un país en Europa ya sufrió una época de inflación descontrolada,  llegó a influir mucho en cuáles debían ser la directrices del Banco Central Europeo y que, hoy en día, continua teniendo auténtica fobia a ese fenómeno que es la inflación.

¿Adivinan que país es?… Sí, ese país en el que está pensando es, efectivamente, Alemania.

Espero que les haya gustado el primer capítulo de este artículo y en el siguiente explicaremos cada una de esas medidas de manera sencilla y los efectos que conlleva en la economía real.